Hay mucha gente detrás del coche: chicos y chicas con una vista perdida y expresión de hambre en sus rostros, su ropa está sucia, su cuerpo lleno de heridas. Muchos tienen una ‘chuta’ en su oreja. Para alguien que viene allí por primera vez, solamente pensará que es increíble que algo así pueda existir en un país civilizado como España.
Es una instantánea del asentamiento marginal ‘Las Barranquillas’, un submundo cerca de la Villa de Vallecas en Madrid. Este poblado es hoy el mayor hipermercado de venta de droga de la capital y muy importante en Europa. Aquí se vende el 70% de la droga en la región madrileña; existiendo también otros doce mercados de la droga con menor importancia. La mayor afluencia son los jueves y viernes porque muchos pequeños traficantes vienen a comprar para el fin de semana, y también los proveedores de las provincias limítrofes.
Dentro de este enclave viven clanes gitanos en sus chabolas que sirven exclusivamente, como puntos de venta. Estos clanes y otras bandas internacionales dominan el tráfico de estupefacientes en Las Barranquillas. En sus barracas suelen tener existencias de unos 300 gramos de droga y suministran más cantidad dependiendo del cliente. Existen muchas modalidades de protección contra la policía. Por ejemplo usan drogodependientes para introducir la droga, también utilizan trucos para eliminar las existencias rápidamente en caso de un registro. Cómo señal que esta abierta la chabola, hacen hogueras en la entrada y controlan al cliente cuando no es de confianza. Los adictos tienen la posibilidad de pincharse directamente dentro de la chabola y pueden pagar mediante dinero o con objetos robados. Los clanes contratan conductores que llevan, por una comisión, a los adictos directamente hasta sus chabolas. Estos taxis de la droga se llaman ‘cundas’.
Solamente seis agentes de la comisaría vigilan este asentamiento y realizan todo lo posible para detener a los traficantes de drogas, incluso se han mezclado entre los drogadictos. En este barrio de la droga existe mucha delincuencia: La policía recupera diariamente, un promedio de tres coches robados. En los últimos dos años tres personas fueron asesinadas en las Barranquillas, el último caso en febrero de 2005, un cadáver apareció con quemaduras en los testículos. Los grupos de gitanos que viven en este lugar infringen la ley de varias formas.
Los toxicómanos vagan como zombis día y noche en este barrio. Ellos son las víctimas que tienen que luchar cada día para sobrevivir. Entre las chabolas muchos están perdiendo su vida. La droga es su forma de vida. Para conseguir su dosis diaria tienen que robar, prostituirse, vender jeringuillas, traficar etc. La droga cada vez más popular pero también más problemática es la cocaína. Lleva a trastornos psíquicos e ingresos hospitalarios. Un gramo de coca cuesta unos 40 a 60 euros.
En cuanto a la heroína hay un descenso del consumo. Principalmente viene de Afganistán y está en manos de bandas de turcos, kurdos e iraníes. Una dosis cuesta unos 10 euros. Existe una mezcla de heroína y cocaína que se llama ‘rebujito’ y es más barata que la cocaína pero lleva a una adicción más fuerte.
En medio de todo esto, el año pasado hubo un ligero descenso del consumo de drogas en Las Barranquillas, coincidiendo con un ligero aumento en los que participan en programas de metadona.
La furgoneta mencionada al principio de este artículo viene de la O.N.G. REMAR (organización no gubernamental de carácter cristiano) que trabaja, por vocación, con el objetivo de erradicar el problema de la droga en forma práctica. Casi todos los días un vehículo de Remar va a Las Barranquillas para demostrar prácticamente el amor de Jesucristo, sirviendo a los demás. Los alimentos que ellos reparten solamente son un gesto pequeño de esta motivación. Se les habla sobre las posibilidades de salir y de renunciar a la vida de drogas. Concretamente les motivan a ingresar en los centros que Remar ha establecido en todo el mundo. Reparten octavillas con un mensaje claro de luchar contra las drogas y un numero de teléfono para gente dispuesta de ingresar. Los ayudantes voluntarios les llevan directamente a la oficina de ingresos situadas en la calle Francos Rodríguez 14, Madrid.
Datos sobre las Barranquillas:
• Cerca de 3.000 personas acuden a La Barranquilla diariamente.
• Hay 120 chabolas que pertenecen a 7 clanes gitanos que facturan más de 70.000 euros diarios en 30 puntos de ventas, 5 de ellos están abiertos las 24 horas.
• Una chabola cuesta entre 600 y 1.200 euros de alquiler a la semana.
• La comunidad de Madrid ha atendido a cerca de 21.000 drogodependientes y repartido 2 millones de jeringuillas en el 2004.
• Se registran 150 muertes anuales relacionadas con la droga, más de la mitad a causa del ‘polvo blanco’. |