Mozambique, País con extrema belleza natural y mezcla de mucha naturaleza, grandes árboles y terrenos áridos, todo a pie de una gran costa de mar.

Mozambique tiene una gran natalidad y extensa población con 18.791.000 de habitants.

El Presidente Samora Machel forma el primer gobierno con el objetivo de utilizar el socialismo como camino para el desarrollo del nuevo país.

En 1975, unas 500.000 personas pertenecientes a las familias de los antiguos colonos portugueses, abandonan Mozambique con destinos tan diferentes como Portugal, Sudáfrica, Brasil o Australia, temiendo las represalias por parte de la población mozambiqueña, resentida por los largos años de explotación y opresión padecidos.

En 1984, Mozambique y Sudáfrica firman un acuerdo de no agresión.

En 1991, el FRELIMO y la RENAMO firman un alto el fuego a la vez que inician conversaciones de paz con la supervisión de la ONU.

En 1993, se firma el desarme de las tropas de la RENAMO y la incorporación de sus tropas al ejército nacional, a la vez que se inicia el proceso para la celebración de elecciones multipartidarias.

En 1994 se celebran las elecciones de las que Chissano saldrá reelegido Presidente con el 53 % de los votos a la vez que el FRELIMO obtenía la mayoría parlamentaria

Quizás esto sea lo más destacable de la política y parte de la historia en los últimos años de este Pais. A diferencia de su pais vecino, Sudáfrica, en Mozambique se respira un ambiente más cálido y acogedor, y sobre todo calmo, porque la verdad es que Johanesburg es una ciudad con un alto nivel de violencia.

Para el pueblo europeo, acostumbrado a una sociedad con grandes recursos y un nivel de vida medio Alto, Mozambique sería un grandísimo contraste, pues es un país en su gran mayoría de aspecto pobre, árido y con muchísima población, viviendo bajo mínimos en las calles o mejor dicho, en los descampados de arena con chabolas de paja y madera.

Allí, cualquier cosa puede ser un trabajo, por ejemplo, en épocas de grandes lluvias que son muchas cuando las calles se inundan y no hay quien cruce la calle, muchos se dedican a pasar a la gente a caballito a sus espaldas para cruzar la calle, muchas veces al cabo del día, pues algo de ganancia tiene aunque mínimo…
Con respecto al clima es un calor pegajoso y húmedo, casi insoportable para quien no está acostumbrado.

Los misioneros de Remar en Mozambique, ya más o menos, están acostumbrados y tienen cubiertas todas las áreas y con unas casas muy dignas que poco a poco se están mejorando y ampliando para poder atender tantísima gente que no tiene recursos y sobre todo muchos niños que no tienen familia o están abandonados.



Miguel y Mari Carmen presidentes de la
O.N.G. Remar visitan la obra en Mozambique.