CUMPLIMIENTO DE CONDENA

Desde que REMAR comenzó su andadura, tuvimos la confianza de los jueces, que nos enviaron personas con adicción a las drogas, para que cumplieran sus condenas en Remar, siendo muchos de ellos rehabilitados durante el tiempo de cumplimiento.

El objetivo principal de este programa consiste en integrar en los programas de la asociación a personas que los jueces autorizan para que cumplan sus condenas de forma alternativa en nuestros centros.

Los objetivos concretos de esta labor con personas que salen de una prisión para cumplir una condena en los Centros REMAR son:

- Alcanzar su rehabilitación de cualquier adicción.
- Desarrollar sus capacidades intelectuales y profesionales.
- Restaurar los lazos familiares.
- Apoyar y ayudar a estos jóvenes en la rehabilitación de trabajos con los que puedan vivir con dignidad ellos y sus familias, y además ser útiles a otros.
- Alcanzar su reinserción completa en la sociedad.

Los internos que acudan a Remar a cumplir una condena, ingresarán en un Centro de Primera Fase, aunque no mantengan consumo o no tengan una adicción notoria, ya que se ve conveniente que la persona sea atendida en un primer período en una casa de acogida en el campo algo apartada del entorno normal, ya que en estas casas, es más fácil la adaptación al centro, ya sea por los trabajos que se realizan, por el trato más personal que los monitores realizan con los internos, porque hay más tiempo de ocio y de relax, etc.

Si su adicción fuera notoria y mantuviera el consumo, también ingresaría en una Primera fase pero con el propósito principal de superar la desintoxicación física y psíquica. Si se diera el caso de un enfermo terminal de sida en el que el estado físico fuera crítico, sería atendido en una casa donde habría una mayor dedicación y atención que estas personas precisan.

Los horarios están sujetos a los trabajos y circunstancias.

En las casas de primera fase, sobre todo se realizan labores domésticas y de agricultura, así como trabajos con animales si la casa es una granja. Las personas que llevan más tiempo, comienzan a prepararse para la segunda fase, al ir tomando contacto con el exterior, realizando trabajos semejantes a repartir propaganda, etc.

Los quince primeros días no podrá recibir visitas ya que es un tiempo de observación, adaptación al medio y conocimiento de los compañeros. A partir de entonces, y con previa autorización del responsable, se podrán recibir visitas.

A los cuatro meses aproximadamente (dependiendo de cada caso concreto), la persona pasa a realizar la segunda fase de rehabilitación donde principalmente se tratan los problemas que llevaron a la persona a la utilización de drogas, y a los problemas que han surgido en su vida como consecuencia de este consumo. Se inicia un acercamiento familiar, se ayuda y apoya la reanudación de relaciones familiares rotas por el consumo, cónyuges, hijos, padres, realizando visitas con aviso previo al responsable del centro donde vive. En esta fase se realizan los tratamientos de terapias de grupo, en los que se trabaja con la persona, intentando que alcance una base mínima de:

- Autodisciplina personal, ya que se enseñan normas de aseo personal, limpieza y orden del cuarto, limpieza exhaustiva de la cocina, diligencia y perseverancia en los trabajos y tareas,...

- Desarrollo de la propia dignidad y autoestima, realizando trabajos que vayan con la persona, desarrollando sus capacidades y cualidades, trabajos de su profesión, comenzando un contacto con la sociedad en trabajos como ventas, oficinas, transporte de vehículos, mecánica, pintura, recogida de muebles,... y si la persona respondiera a esta segunda fase, pasaría a realizar la tercera fase del Programa de Reinserción, donde se pretende iniciar a la persona en la toma de responsabilidades en trabajos o sobre personas, siempre dependiendo de sus características y aspiraciones, las cuales desempeñan primeramente en el centro, para después poder realizar trabajos en la calle, con un nivel profesional óptimo.

Deben ser responsables de sí mismos, teniendo mayor libertad, ya que pueden beneficiarse de permisos, salidas para actividades, visitar a la familia, todo ello según su conducta.


Presos en la cárcel que reciben consejo,
atención y escucha.