ADULTOS AFECTADOS
Ante la aparición del SIDA entre personas que estaban siendo atendidas en nuestros centros, la asociación no consideró oportuno enviarlos fuera para su tratamiento, sino que adquiriendo una postura responsable ante esta nueva circunstancia, se procedió a su cuidado en los mismos.
Siendo una de las enfermedades más extendidas por ciertos países subdesarrollados, nos vimos en la necesidad de adoptar las oportunas medidas para ayudar a este tipo de enfermos e instruirles en las medidas de precaución a tomar para evitar su contagio y agravar el problema.
Hemos sido espectadores de cómo en muchas asociaciones, aunque no expulsaran a las personas que venían tratando, exigían, a partir de la aparición del SIDA, la realización de analíticas para evitar la entrada a sus centros de personas afectadas.
Nuestra postura fue la de seguir admitiendo a cualquier persona que viniera, y si surgía el problema de la enfermedad, hacernos cargo de esta circunstancia y atenderles en la misma.
Como consecuencia del desarrollo de la enfermedad, ha habido también personas que fueron a vivir con sus familias, manteniendo la asociación su seguimiento a través de los programas de hospital y visita domiciliada.
El principal objetivo es el mantenimiento de una actividad lo más normal posible en los enfermos de SIDA y evidentemente su cuidado en las situaciones que así lo requieran, control médico en su hospital correspondiente, información de la familia, etc.
También consideramos importante una información adecuada del enfermo sobre su situación y la enfermedad.
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Jóvenes que se estan rehabilitando de la
adicción de las drogas y de sus consecuencias,
viven en la comunidad de La Serena, en Chile.
Finca Pisulí, en Quito, donde se atiende a
cientos de drogadictos en Ecuador,
de los cuales, la mayoria de los enfermos son
portadores del Sida.
Primera fase para chicos enfermos de Sida en
Cabo Frió, en el barrio de Alcrim.
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