HISTORIA Y DESARROLLO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN REMAR

Como voluntarios en la asociación benéfica Remar desde 1982, hemos trabajado en España y más tarde en Portugal, con las personas más necesitadas y marginadas de la sociedad. En 1990 con el mismo propósito se nos pidió que comenzáramos en Perú ayudando a alcohólicos, mujeres abandonadas y niños de la calle y así lo hicimos. Después fuimos a Guatemala, Ecuador, todo Centroamérica, Sudamérica, EEUU, 14 países africanos, Filipinas y Australia.

Los continuos viajes para ayudar y resolver las necesidades del trabajo de rehabilitación y acogida de Remar en cada país, estimularon el deseo de dar a conocer en el nuestro, las injusticias sociales de las que en una parte, también éramos responsables no sólo por los acontecimientos históricos que nos unen, sino porque hoy nuestro prójimo, aunque se encuentre en otro continente, le vemos cercano y entra en nuestra casa, a través de la televisión y los medios de comunicación, que con el alto nivel de información ponen al alcance de cualquiera el conocimiento de la gran desigualdad social, del pésimo reparto de la riqueza, de la corrupción moral y económica de países y gobiernos, y del deterioro cada vez mayor de este planeta.





Disponemos de instalaciones para realizar
programas de radio.

Trajimos a España y fuimos los primeros medios de comunicación en sensibilizarla, imágenes de la gran necesidad de los niños en el basurero de la Chureca en Managua, de diferentes cárceles africanas, de los “morros” de Rio de Janeiro, de los adolescentes de la calle de Guatemala, del “cartucho” y sus miles de drogadictos hacinados en dos calles de Bogotá etc. Nuestros documentales no sólo presentaban la gran necesidad existente, sino que mostraban el cambio real que se producía en las vidas al darles nuestra ayuda.

Podemos asegurar, con toda humildad pero con certeza, que durante muchos años, nuestra TV ha contribuido a sensibilizar a la población y a moverla a ser solidarios con los que sufren y viven en países más desfavorecidos, a entender que es responsabilidad de todos una mayor manifestación de la justicia y a ser conscientes de que si no lo hacemos, tarde o temprano nos alcanzarán a nosotros y a nuestro hijos, las consecuencias, por muy seguros que nos sintamos en el confort del primer mundo. Esto es evidente ahora, pero no todo el mundo lo recibía tan fácilmente hace 10 años.

Hemos visto a España responder en las situaciones de desastre, como después del Mich, con más generosidad que ningún otro país, aportando ella sola más que todos los demás juntos, y sabemos que con la ayuda de Dios hemos contribuido con programas como Gritos del mundo y otros, a despertar la conciencia social y a mover el corazón y la mano hacia los más desfavorecidos.